Below the thunders of the upper deep;
Far, far beneath in the abysmal sea,
His ancient, dreamless, uninvaded sleep
The Kraken sleepeth: faintest sunlights flee
About his shadowy sides: above him swell
Huge sponges of millennial growth and height;
And far away into the sickly light,
From many a wondrous grot and secret cell
Unnumbered and enormous polypi
Winnow with giant arms the slumbering green.
There hath he lain for ages and will lie
Battening upon huge sea-worms in his sleep,
Until the latter fire shall heat the deep;
Then once by man and angels to be seen,
In roaring he shall rise and on the surface die
Traducido del Vestenmannavnjar Anonimo
Antes de que las Tres Reinas ocuparan sus tronos, antes de que los humanos caminaran la tierra, los Siete Mares eran dominados por criaturas que hoy solo se encuentran en los mitos o en los libros del Gremio de Exploradores.
Algunos creen que existe un único Kraken que dominaba los océanos; otros, que son una raza de experimentos de los Syrneth que quedaron sin amos cuando estos fueron expulsados de nuestra realidad.
Al entrar en contacto con el agua de mar, los símbolos dorados de la orbe comenzaron a brillar, cambiando de forma. La esfera se encendió, iluminando la oscura bodega del Senza Fine, y entonces se escuchó un sonido agudo que ningún ser humano podía comprender, como uñas raspando un pizarrón.
Era un llamado.
Para algo que estaba durmiendo en las profundidades.
Algo que llevaba demasiado tiempo esperando.
Los tentáculos del Kraken partieron lo que quedaba del Senza Fine en su búsqueda de la orbe.
Cuando por fin la alcanzó, la destruyó entre sus poderosos dientes, y la energía atrapada en la esfera se liberó, alcanzando tanto el fondo de los mares como los cielos, invocando la misma tempestad.
El mar devoró el resto del barco vodaccio, mientras la tripulación del Albatros hacía lo que podía para mantenerse a flote y no compartir el mismo destino.