
Perla y Carmen ingresaron en el camarote y se pusieron a revisar entre los cajones, el olor a años de humedad había convertido en los que alguna vez fueron hermosos vestidos en trapos malolientes.
Perla encontró en uno de los arcones una bolsa llena de monedas de oro mientras que carmen revisando un cofre que se encontraba a la derecha de la cama un anillo coronado con un rubí que parecía reflejar el fuego de las velas que iluminaban la habitación.
Atraída por la gema Carmen se puso el anillo en su dedo indice y fue cuando la vio, delante de ella se apareció una mujer con el pelo oscuro y los ojos negros como la noche que levanto la mano y toco a la joven Castellana. En ese momento Carmen comenzó a sentir como si todo el cuerpo estuviese sido mordido por cientos de bestias, peleándose por obtener mas y mas de ella comiendola viva. La sensacion de dolor se convirtio en agonía y la agonia en debilidad, sintio su energia dejarla y se desvanecio en un grito de dolor.
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