
Perla Friggsdottir
La Mano de Hierro
Origen
La historia de Perla comienza mucho antes de su nacimiento.
Sus padres, Ólafur y Frigg, eran vestenos nacidos en una pequeña isla al noreste de Théah. Vivían una vida humilde como pescadores en el pueblo costero de Vík.
Se conocieron a los 17 años y se casaron al cumplir los 18, con la bendición de sus familias. Durante años navegaron juntos, viviendo de la pesca y las tormentas del norte.
Todo parecía destinado a una vida tranquila.
Hasta que ocurrió el accidente.
Durante una discusión con otro pescador, una bofetada mal dada, una piedra resbaladiza y una caída desafortunada terminaron con la vida del hijo de un mercader influyente.
La responsable: Frigg.
Según la tradición vestena, cualquiera que mate a otro puede ser legalmente ejecutado por la familia del difunto en venganza.
De la noche a la mañana, Frigg y Ólafur se convirtieron en presas legales.
No tenían otra opción: huir.
El exilio
La pareja escapó de Vesten hacia Eisen, buscando refugio donde los vestenos no los siguieran.
Llegaron a Fischler, cerca del Bosque Negro.
Allí encontraron protección en las tierras de Lord Friederich Sieger, un noble conocido por su bondad y sabiduría. Sus dominios eran fértiles y, por su cercanía con el bosque maldito, pocos ejércitos se atrevían a invadirlos.
Para ocultar su pasado adoptaron nuevas identidades:
- Ólafur se convirtió en Otto Schäfer
- Frigg pasó a llamarse Ilse Schäfer
Se volvieron pastores y sirvientes del señor Sieger.
Fue en Eisen donde nació su hija.
Perle Schäfer.
Infancia
Perle fue criada como eisena, pero sus padres jamás olvidaron sus raíces vestenas.
Le contaban historias de:
- mares negros
- soles de medianoche
- tormentas imposibles
- dioses antiguos
Perle creció fuerte, obstinada y silenciosa.
Sus padres sabían que el mundo no sería amable con ella, así que le enseñaron desde pequeña a defenderse.
Cuando llegó a la adolescencia, la animaron a entrar en el ejército de Fischler, al servicio de los Sieger.
Perle aceptó.
La soldado de Fischler
Perle creció bajo un principio moral simple e inflexible:
El bien debe hacerse por el bien mismo.
Era fuerte, disciplinada y aprendía rápido.
Esto la volvió la favorita del General, aunque no muy querida por otros soldados.
No sabía relacionarse con facilidad.
No era amable.
No era sociable.
Pero era incorruptible.
La gente del pueblo la respetaba porque siempre estaba dispuesta a protegerlos.
Muchos la consideraban fea: demasiado alta, demasiado severa, demasiado callada.
Perle aceptó esa etiqueta sin discutir.
La soledad le resultaba familiar.
El heredero Sieger
Cuando el viejo Friederich Sieger enfermó, Perle pasó a formar parte de su guardia personal.
El deterioro del señor duró varios años hasta su muerte.
Durante el velorio, Perle encontró al General llorando en secreto.
En vez de denunciar su debilidad, guardó su secreto.
Ese momento creó entre ellos una relación de respeto profundo.
El heredero de las tierras fue Erich Sieger.
A diferencia de su padre, Erich era:
- carismático
- orgulloso
- temperamental
Perle le juró lealtad.
El brazo perdido
Durante un viaje hacia un banquete, el grupo fue atacado por mercenarios.
Los atacantes controlaban una criatura extraña.
La bestia casi mata a Erich.
Perle se interpuso.
La criatura le arrancó el brazo.
Pero salvó la vida de su señor.
Erich lo consideró simplemente el deber de un soldado.
El General, en cambio, le prometió algo más.
Cuando sanara, le enseñaría la técnica prohibida de Eisen:
Panzerhand.
El aprendizaje
Pasaron años antes de que Perle recuperara completamente el uso de su brazo.
Durante ese tiempo regresó a la granja familiar.
Su madre pintaba runas vestenas sobre sus cicatrices.
Perle entrenaba todos los días.
Fue entonces cuando conoció a Gunter, un pastor que recorría los mismos caminos.
Se volvieron amigos.
Gunter incluso le propuso matrimonio.
Perle lo rechazó.
Su vida pertenecía al ejército.
Cuando finalmente sanó, el General cumplió su promesa.
Le enseñó el arte del Panzerhand.
Perle lo aprendió con una rapidez sorprendente.
El secreto del castillo
Cuando regresó al servicio de Erich, el castillo había cambiado.
Erich ya no era el mismo.
Ahora era frío. Oscuro.
El castillo estaba lleno de hombres encapuchados.
En los pueblos cercanos comenzaron a desaparecer personas.
Una noche, Perle siguió a uno de esos hombres hasta un búnker subterráneo.
Allí vio la verdad.
Erich realizaba experimentos con seres humanos.
Antes de poder actuar, recibió un golpe en la cabeza.
La traición
Despertó encerrada en su habitación.
El General la visitó.
Perle estaba furiosa.
El General le recordó su juramento de lealtad.
Perle amenazó con exponer a Erich.
Entonces el General dijo algo que la destruyó.
Sus padres estaban vivos únicamente porque Sieger y luego Erich habían decidido ignorar su pasado criminal.
Si ella denunciaba a Erich…
sus padres morirían.
El General declaró ante los soldados que Perle había intentado desertar.
El castigo: muerte.
La misericordia
En el lugar de las ejecuciones, lejos del castillo, el General mató a los hombres encapuchados.
Luego miró a Perle.
Y le ofreció una salida.
Erich tenía una deuda con ella por haberle salvado la vida.
La deuda se pagaría dejándola vivir.
Pero con una condición:
Nunca volver a Eisen.
Perle aceptó.
Le hizo jurar al General que protegería a sus padres.
Antes del amanecer, con su Panzerhand como única defensa, huyó.
El nacimiento de Perla Friggsdottir
Durante años vagó por Eisen.
Cambiando de nombre.
Evitando permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar.
Pensó en regresar a Vesten.
Pero hacerlo sin sus padres le resultaba insoportable.
Así que caminó hacia el sur.
Donde haya guerra siempre se necesita gente que sepa pelear.
Poco a poco Perle Schäfer murió.
Y nació otro nombre.
Un nombre más antiguo.
Más verdadero.
Perla Friggsdottir
Hija de Frigg.
Vestena.
Guerrera.
Su espada se ofrece a quienes necesitan protección.
Pero nunca abiertamente.
Solo entre susurros.
Porque Perla no busca fama.
Solo busca una forma de llenar el vacío que dejó atrás.

