Nación Pirata · Los mares del sur

Hermandad de la Costa

Piratas unidos por una carta común, una fortaleza robada y la promesa de no volver a servir a ninguna nación.

La Hermandad de la Costa es una alianza de barcos piratas que opera principalmente en los mares del sur. Sus capitanes atacan las rutas de Vodacce y Montaigne, además de los navíos castellanos que se cruzan en su camino. En ocasiones se aventuran hacia las aguas de Avalon, aunque la presencia de los Sea Dogs convierte esas incursiones en una empresa peligrosa.

Historia

La Hermandad es una potencia pirata joven. Su existencia comenzó apenas unos años atrás, pero su crecimiento fue tan rápido que hoy constituye una de las fuerzas más importantes de los mares meridionales.

Su historia comenzó en 1666, dentro de la prisión castellana conocida como La Bucca.

Fundación 1666, durante la rebelión de los prisioneros de La Bucca.
Fundador El capitán Allende, estratega de la fuga y primer líder.
Territorio La antigua prisión fortificada y los mares del sur.
Principio central Libertad frente a toda nación, religión y antigua lealtad.
«No somos castellanos, montaigne, vodaccios ni avaloneses. Somos hermanos mientras naveguemos bajo la misma palabra.»

La prisión de La Bucca

Castilla utilizaba la isla como prisión para criminales, corsarios y enemigos políticos. Casi la mitad de los cautivos eran piratas o marineros experimentados.

La falsa plaga

Los prisioneros fingieron que una enfermedad mortal se había propagado por la isla. Temiendo un brote, los guardias abandonaron La Bucca y dejaron a los cautivos librados a su suerte.

El asalto al puerto

Aprovechando la confusión, los prisioneros atacaron los barcos de la guarnición. Capturaron dos navíos y hundieron otros dos para impedir una persecución inmediata.

Dos barcos de guerra

Los antiguos corsarios transformaron rápidamente las naves capturadas. Repararon sus armas, reorganizaron las tripulaciones y las prepararon para combatir.

El ascenso de Allende

El hombre que había dirigido el ataque y diseñado el hundimiento de las otras embarcaciones se ganó el respeto de los prisioneros. Su nombre era Allende.

La declaración de una nación

Allende reunió a los liberados y declaró que La Bucca ya no pertenecía a Castilla. Sería una nación nueva, una hermandad sin distinción de origen, religión o cultura.

El pacto de los libres

Cada miembro tendría como responsabilidad proteger su libertad, su tripulación y el bienestar común. Las antiguas nacionalidades dejaron de tener autoridad dentro de la isla.

Capitán Allende

La supervivencia y el crecimiento de la Hermandad se deben en gran parte a Allende. Su capacidad para unir a criminales, corsarios, prisioneros políticos y marineros de distintas naciones convirtió una rebelión improvisada en una potencia naval organizada.

Territorio y operaciones

La Bucca

La antigua prisión ya era una fortaleza cuando fue tomada. Con los años, sus defensas fueron ampliadas y reforzadas, convirtiéndola en un refugio difícil de conquistar.

La ciudad pirata

Dentro de los muros de la fortaleza surgió una pequeña ciudad habitada por marineros, artesanos, comerciantes, fugitivos y familias vinculadas con la Nación Pirata.

Los mares del sur

La mayor parte de sus ataques se dirige contra las rutas de Vodacce y Montaigne, donde circulan mercancías valiosas y barcos pertenecientes a nobles poderosos.

Las aguas de Avalon

La Hermandad realiza incursiones ocasionales, pero evita operar allí con frecuencia debido a la vigilancia de los Sea Dogs.

Organización

Desde su rebelión, la Hermandad capturó docenas de embarcaciones y acumuló más tesoros de los que sus miembros saben cómo utilizar.

La Bucca se convirtió en la capital informal de la Nación Pirata. La mayoría de las grandes reuniones entre capitanes se celebra dentro de sus murallas.

Capitanes

Cada barco posee su propio capitán, responsable de las decisiones de navegación, combate y disciplina inmediata.

Tripulaciones

Los miembros de cada tripulación poseen voz en las reglas internas de su nave y deben consentir los cambios realizados a la Carta.

Consejo pirata

Los asuntos que afectan al conjunto de la Hermandad se discuten en reuniones celebradas en La Bucca.

Una nación construida barco por barco

La Hermandad no posee una burocracia tradicional. Cada nave mantiene cierta autonomía, pero todas reconocen una Carta común y la obligación de proteger el prestigio del pacto.

La Carta de la Hermandad

El éxito de la organización depende de un código compartido. La Carta regula la vida a bordo, la distribución de recompensas, la duración de las guardias y el comportamiento frente a barcos enemigos.

Debido a que la Hermandad se considera libre de las leyes nacionales, su Carta debe cubrir casi todos los aspectos necesarios para mantener el orden.

División del botín

La Carta determina cómo se reparte el saqueo entre capitanes, oficiales, especialistas y miembros comunes de la tripulación.

Guardias y relojes

Establece la duración de los turnos, las responsabilidades durante la navegación y las obligaciones de vigilancia.

Disciplina

Define las sanciones por desobediencia, robo entre hermanos, cobardía y acciones que pongan en peligro al conjunto.

Autonomía de cada barco

Cada tripulación puede modificar algunos aspectos del código con el consentimiento de sus miembros y de su capitán.

Protección mutua

Los barcos vinculados por la Carta deben colaborar cuando uno de ellos se encuentra amenazado por una fuerza superior.

Honor de la bandera

Las acciones de una tripulación afectan la reputación de toda la Hermandad. Romper una promesa pone en peligro a cada barco.

Una constitución pirata

Con cada barco y cada nueva situación, la Carta fue creciendo. En la actualidad es tan extensa que se parece más a una constitución nacional que a un simple acuerdo entre capitanes.

Rendición y captura

La Hermandad ha construido parte de su reputación sobre una promesa: toda nave que se rinda será tratada con clemencia.

Este juramento permite que muchos enfrentamientos terminen sin una batalla prolongada. Las tripulaciones saben que rendirse ante la Hermandad no significa necesariamente perder la vida.

Cuando el barco se rinde

La Hermandad perdona a la tripulación y la deja con su nave. Los piratas toman el cargamento o la parte del botín acordada, pero respetan la vida de quienes abandonan la lucha.

Cuando el barco resiste

Si la nave se niega a rendirse, puede ser capturada por la fuerza. Los supervivientes deben elegir entre unirse a la Hermandad o caminar sobre la tabla.

«La misericordia se ofrece antes del primer disparo. Después, solo queda aquello que la tripulación haya elegido.»

Principios de la Hermandad

Sin nación

Ninguna corona puede reclamar autoridad sobre un miembro de la Hermandad mientras respete la Carta.

Sin religión obligatoria

Cada miembro conserva sus propias creencias, pero ninguna iglesia puede imponer leyes sobre el conjunto.

Sin origen privilegiado

La antigua nacionalidad, la clase social y el pasado pierden importancia frente al servicio que cada persona presta a su nave.

Botín compartido

La riqueza obtenida pertenece a quienes arriesgaron la vida para capturarla y debe dividirse según la Carta.

Palabra cumplida

La promesa de respetar una rendición es una de las bases de la autoridad y la reputación de la Hermandad.

Libertad defendida

Cada ciudadano es responsable de preservar su propia libertad y la de quienes navegan bajo el mismo pacto.

La Hermandad en resumen

Fundador Capitán Allende.
Capital La fortaleza y ciudad pirata de La Bucca.
Enemigos frecuentes Vodacce, Montaigne y barcos castellanos.
Ley principal La extensa Carta de la Hermandad.
La Hermandad de la Costa nació de una prisión abandonada y de dos barcos robados. En pocos años convirtió una fuga desesperada en una nación de capitanes, refugiados y criminales unidos por una ley propia. Sus miembros pueden ser piratas, pero su palabra posee un valor que muchas coronas de Théah ya no pueden reclamar.