
-Capitán, disculpe, Capitán… -fue lo primero que escucho Shay entre dormido y despierto.
-Que pasa? -Respondió al hombre que lo había despertado
-Capitán, Matthias lo llama a cubierta, hay unos hombres, inquisidores que están en la playa.
-Ve a avisarle a Perla -Dijo Shay se ponía las botas y verificaba que las pistolas en su bandolera estuviesen listas para la acción.
-Capitan, Soy el monseñor , nuestro barco naufrago y ordeno que nos lleve a Castilla.
-Monseñor, veo que no sabe mucho de barcos, en la situación que se encuentra el Albatros no podemos llevarnos ni a nosotros mismos a Castilla.
-Cargo dos criminales, debo llevarlas a ciudad Vaticano, lo mas pronto posible
-Que crimen cometieron? -Consulto Shay
-Eso no es de su incumbencia -Grito el monseñor
Matthias fue el primero en entender que eso que dijo el inquisidor no fue buena señal y preparo el fuego de los cañones
-En el nombre de la hermandad de la costa les ordeno soltar a las mujeres y deponer sus armas -Dijo Shay a los inquisidores
-Piratas!! Disparen!!! -Grito el monseñor
El grupo de inquisidores actuo mas rapido disparando primero contra los hombres del Albatros, pero los piratas tenian la altura y la cobertura del barco a su favor, evitando que el plomo los alcanzara.
Shay y Matthias respondieron al grupo de inquisidores, Shay lastimando al monseñor con su pistola, pero Matthias menos sutil disparo con uno de sus cañones de 12 libras. No apunto a nadie en particular sino al suelo al centro del grupo elevándolos a todos varios centímetros por sobre el nivel de la arena.
Varios inquisidores sintieron el golpe quedando inconscientes en el suelo y los que no demasiado débiles para tomar nuevamente alguna posición de combate.
Perla aprovecho el estado de los inquisidores y se bajo del barco, con la intención de acortar la distancia entre los castellanos y ella.
Monseñor al verse superado en numero y en armas comenzó a correr para alejarse de la escena. Pero perla que ya se había bajando del barco lo persiguió, El inquisidor se dio vuelta a tiempo para tomar por sorpresa a Perla y acertó con su espada. La eisena se recompuso del golpe y contesto con su panzerhand dejando inconsciente al castellano.
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